Lunes 12 de Julio
Berlín, Alemania, la ciudad que renace de sus escombros.
La semana pasada hice “Kartoffelsalad” , la cual no es sino una fresca ensalada de papas con aceite , vinagre, cebolla, pimienta y sal, como muestra de la comida alemana. Justo cuando la estaba preparando, recibí una llamada de mi amiga Hanilory, quien lleva cerca de treinta años viviendo en la Ciudad de México, tras haber dejado su natal Alemania. No sé bien a bien los motivos, pero parece que se vino siguiendo a un novio mexicano con el que no llego a formalizar. No le gusta nuestro país por desordenado, caótico, pobre y sucio, pero le acomodan bien sus prestaciones, pues ya se nacionalizó, tiene una pensión tras sus largos años de trabajo en el Instituto Goethe, IFE y tarjeta del INSEN, además de un exquisito depto en la Cuauhtémoc.
Al releer lo anterior parece que no la apreciara, pero todo lo contrario. Ella es una bocanada de aire fresco, pues a sus cerca de sesenta y tantos años, viaja muchísimo, lo mismo en el interior del país que en Europa; le gusta la buena vida, pero puede irse de mochila al hombro; disfruta del sol, del aire y de los árboles de una manera inusitada para mí; ama la cultura profundamente, así que asiste al teatro, a la ópera, al cine, a los museos, etc. Ahora mismo está en un Círculo de Lectura y es afiliada del Museo Franz Mayer por lo que es invitada de honor a las visitas guiadas y conferencias que organizan.
Cuando le dije, con mi horrenda pronunciación del alemán, que estaba haciendo Kartoffelsalad con papas cambray, se apresuró a decirme que se hacía con papas grandes y que para cena le parecía un poco pesada. El motivo de su llamada, por otra parte, era para invitarme a la visita nocturna de la exposición “Moana, las Islas del Pacífico” en el Museo de Antropología y para contarme sus peripecias en Taxco.
Ya animada, por la noche vi el video de Las Ciudades del Mundo de Berlín, la cual fue destruida en la Segunda Guerra Mundial y reconstruida, dividida por un muro y vuelta a unir tras la ruptura del muro. Me impresionó porque en ella cohabitan recuerdos del pasado, novedades arquitectónicas y proyectos futuristas en ciernes. La guía anota que como ninguna ciudad europea, Berlín ha pagado un precio muy alto por su historia. Ave fénix que renace de sus escombros, en ella tiene lugar la famosísima Muestra de Cine Berlinale y tiene impresionantes museos como el Pergamus museum, donde se encuentran los restos más conocidos y majestuosos del Altar de Pergamuns en honor a Zeus y Atenea, la Puerta del Mercado de Mileto, la Puerta de Ishar y la Calle de los próceres.
Su clima, como todo en ella, es imprevisible, pero la guía conmina a visitarla entre mayo y septiembre. No quería dejar de dar este dato, por si alguien aún no ha preparado maletas ni tiene destino para este verano que se nos viene encima como avalancha húmeda y caliente que pasa con la rapidez de una lluvia torrencial de primavera.
